Política por Laura Cano

Los museos no son neutrales

Hola a todos. Muchas gracias a Christian por querer contar conmigo para aportar una definición al museonario. Saludos a Argentina y todas las personas de otros países que nos estén escuchando. 

Christian me ha propuesto definir por qué los museos no son neutrales. Es muy curioso porque si pensamos un poquito en ello, será fácil darnos cuenta que, en nuestro interior, siempre hemos creído que el museo es un lugar en el que se dice “la verdad”. Hace poco leí un estudio estadounidense que certificaba esto que digo: los ciudadanos no cuestionan las tesis y las hipótesis que los museos lanzan. No se critican, se dan por ciertas. Increíble, ¿no? 

Para empezar, creo que haré una introducción histórica. Me parece que ayuda a comprenderlo. 

Los museos son instituciones históricas, artísticas y científicas nacidas entre la edad moderna y la contemporánea, aunque podemos encontrar sus antecedentes mucho más atrás. Su nacimiento fue debido, principalmente, a la apertura al público de las colecciones privadas y reales. Este hecho fue impulsado por la llegada de corrientes de pensamiento algo más democráticas que tras las monarquías absolutistas se habían sucedido en toda Europa. Primero, las colecciones reales se expusieron y se abrieron al público como una forma de compartir conocimiento, de valorarlas y de, cómo no, acercar a los soberanos a sus súbditos. Más tarde, estas colecciones pasaron a ser patrimonio nacional, es decir, patrimonio de todos los ciudadanos y, por tanto, desde entonces es el Estado el que debe ocuparse de su gestión. Algunos de estos primeros museos fueron el Louvre, el Hermitage o el Prado. 

Ciertamente, no en todos los países esta evolución es igual. Por ejemplo, en EEUU las colecciones se han abierto al público con opciones variadas. Muchas de ellas pertenecieron a empresarios adinerados y filántropos que, llegando a acuerdos con la Administración, deciden gestionarlas de forma mixta o cederlas, y así, ponerlas al servicio de la sociedad. También es posible que las abran directamente al público creando fundaciones para gestionarlas y ayudándose económicamente de patronos. 

En cualquier caso, el museo es fruto del coleccionismo. ¿Podríamos decir que existe un coleccionismo neutral? Rotundamente no. El coleccionismo responde a gustos, inquietudes y ambiciones personales. De hecho, las grandes colecciones europeas deben una gran parte de su acervo al colonialismo. ¿Qué puede existir menos neutral que una colección fruto de la dominación forzosa de otro territorio y otra cultura? ¿Cómo se puede justificar que algunas de las piezas más importantes de culturas africanas, asiáticas o de América del Sur, se encuentren custodiadas en museos europeos? ¿Cómo defender que no exista una lectura género en la mayor parte de las colecciones a nivel mundial? 

Hasta bien entrado el siglo XX, digamos que los años sesenta, no se comenzaron a revisar las prácticas científicas y técnicas que conforman la actividad museológica. Corrientes teóricas como la Nueva Museología, la Museología Crítica, etc, fueron el punto de partida para la crítica y autocrítica desde dentro de la institución. 

Preguntarnos por el papel dado al visitante, a la comunidad, por hacer del museo un lugar de reflexión, compromiso y construcción de una sociedad igualitaria, hace que no podamos eludir el planteamiento del museo como un ente político. Lo ha sido siempre. 

En 2017, LaTanya Autry, Teressa Raiford y Mike Murawski, profesionales de museos y activistas, lanzaron una campaña digital con el HT #MuseumsArenotneutral. Con ella quieren visibilizar digitalmente la necesidad de un replanteamiento del museo que acepte su pasado y que promueva un futuro no racista, no machista, no clasista, no xenófobo. 

Para ello, el ICOM, la organización internacional de la UNESCO para la comunidad museística, decidió volver a definir esta institución, y que así, se diera cabida en ella a unas realidades sociales que hasta ahora no se habían tenido en cuenta. Parece ser que está resultando difícil por lo que la nueva definición tendrá que esperar hasta 2020. 

Enfrentarnos como profesionales de museos a esta labor es un gran reto. De hecho, bajo mi punto de vista, es el verdadero reto que van a tener que afrontar los museos ahora y en el futuro. Pero estoy segura que para todos aquellos que amamos estas instituciones, que les vemos el inmenso potencial que tienen para el sostenimiento de una sociedad en la que se incentive el pensamiento crítico, es un camino que estamos deseando transitar. 

Laura Cano es Licenciada en Historia del Arte y Máster en Museología por la Universidad de Granada. Está especializada en arte contemporáneo e instituciones dedicadas a su difusión. Ha trabajado en museos y centros de arte contemporáneo como el MACRO di Roma, el Centro José Guerrero (Granada) o el CAC Málaga. Es autora de textos sobre museología tanto en su blog, “La Caja Revuelta”, como en publicaciones de diversas instituciones como el Anuario AC/E de Cultura Digital 2015, en el que desarrolló el Focus: Museos y Nuevas Tecnologías.

Publicado por Christian Díaz

Padre, Comunicador de museos, Nadador, Gestor cultural. Director de 2 Museos, Coordinador de Habemus.

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