Javier Vazquez

Estas palabras quizás las pueda sostener más desde mi práctica como diseñador (más de 20 años en la ruta) que desde mi experiencia como trabajador de museos (10 años a la postre). Los diseñadores gráficos usualmente nos avenimos como norma de inicio de todo trabajo, al ordenamiento de la encomienda, del pedido que se nos hace. En el campo del diseño de sistemas de identidad visual, la elaboración de un brieff con la mayor cantidad de características que propendan al conocimiento de la institución o empresa y de sus consumidores o públicos auditores es el basamento principal. El conocimiento de “la cosa” lo es todo.

Muchos museos generaron sus áreas de comunicación más o menos en tiempos recientes. La visibilidad de la importancia de los museos, los cambios de paradigmas de su misión de cara a la comunidad, etc. etc. etc.  trajeron aparejados nuevos ordenamientos, que solicitaban nuevas funciones en el personal de planta y en mayor o menor medida, la profesionalización de sus áreas. En ese contexto, el perfil del área de comunicación de un museo nació con más preguntas que respuestas. Y como suele pasar también en las empresas que mutan de emprendimientos familiares a PyMES con la necesidad de elevar su status, algunas personas de dichas plantas pasan a jugar roles cuasi desconocidos; así pues, la secretaria que “dibuja lindo” o el hijo del dueño “que está todo el tiempo con la computadora” pasan a hacerse cargo del diseño de un mero logotipo o del vínculo con sistemas de comunicación que amplifican la oferta disponible. Pasa en las empresas, pasa en los museos. Entonces, cuando la pregunta es ¿Qué entendemos por comunicación en museos y que abarca? yo pienso que así las cosas, entendemos poco y que el conocimiento de lo que abarca tal cosa también es poco y caemos por lo general en malas prácticas.

Es primordial entonces comenzar por el principio, por determinar el valor marcario de la institución y su vínculo histórico con la comunidad, atender a las formas en las cuales la voz del museo conectó históricamente con sus públicos y tratar de establecer cuál fue el grado de efectividad de esas primeras misiones (mal o bien, los museos siempre comunicaron algo) para luego proyectar estrategias eficientes en los tiempos que corren. 

Hoy los museos demandan la comunicación de todo su universo productivo; de las actividades de cada área en particular, sobre todo las de mayor porte (educativas, investigación, museografía…) y por supuesto de su patrimonio. Diseñar una voz que identifique a la institución es tarea complicada, pero el programa debe elaborar un gran mapa que contenga mínimamente a la historia reciente y pasada de la institución, a las aptitudes particulares de cada área y obviamente prestar una atención fundamental a los públicos objetivos que nos demandan y a los que demandamos atención, a veces estas no existen o no están consolidadas y es tarea del propio museo organizar ese territorio.

El diseño de la identidad (y no hablo de la gráfica específicamente) nos ubica claramente en la comunidad, este ordenamiento ineludible dispondrá algunas respuestas a las preguntas iniciales. Señalará un camino posible por el cual desandar las estrategias de comunicación y aplicaremos a las respuestas en función de las necesidades determinadas según su grado de importancia. Algunos museos trabajarán más sobre su patrimonio en las redes y otros más quizás sobre el valor de sus actividades o vínculo con las diversas comunidades, académicas, escolares, turísticas, etc.

Lo que comunicamos es la razón de ser de cada institución, eso que está presente en cada acción, en cada muestra, en las guías y actividades y en cada texto. Sin identidad no hay paraíso para los museos, lo que se comunica es eso.

Javier Vazquez es Licenciado en Artes Plásticas, de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). En 2010 terminó el Posgrado Internacional en Gestión y Administración Cultural en la Universidad Nacional de Córdoba y realizó la Maestría en Museología en la UNT.

Actualmente trabaja para la Secretaría de Cultura de la Nación en el Museo Nacional Casa Histórica de la Independencia, como gestor de proyectos, y es el encargado del área de comunicación visual y registro foto documental.

Publicado por Christian Díaz

Padre, Comunicador de museos, Nadador, Gestor cultural. Director de 2 Museos, Coordinador de Habemus.

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